Ponemos una sartén o una olla a fuego medio-alto con aceite.
Cuando el aceite esté caliente añadimos las guindillas secas enteras y las semillas de Panch Phoron.
Cocinamos durante 15-20 minutos hasta que se reduzca el agua que han soltado los tomates.
Si queremos que no pique nuestro chutney, en este momento retiramos los trozos de guindilla. Así se nos quedará el Chutney con el aroma de la guindilla, pero no picará.
Si queremos que no pique nuestro chutney, en este momento retiramos los trozos de guindilla. Así se nos quedará el chutney con el aroma de la guindilla, pero no picará.
Añadimos el azúcar y el vinagre. Rectificamos la sal y dejamos cocer otros 15 minutos aproximadamente.
Cuando veamos que la salsa se está reduciendo, bajamos el fuego a medio y añadimos los dátiles y las pasas. A partir de este momento tenemos que estar removiendo de vez en cuando para que no se pegue abajo. Este proceso hay que hacerlo con cuidado porque tampoco queremos que se nos deshagan del todo los trozos de tomate y los dátiles.
Poco a poco va a quedar con una textura ligada, muy parecida a la mermelada y con un color más oscuro. En este momento apagamos el fuego. Guardamos el Chutney caliente en un bote de cristal limpio y hermético. Cerramos la tapa y lo dejamos boca abajo durante 24 horas. Después guardamos dentro de la nevera.
Aparte de servir este Chutney con los aperitivos indios, una de las maneras que más me gusta para servir este chutney es con crackers y queso Brie. Queda súper rico. También lo podéis servir con carne asada o con otros platos de carne. A mí me encanta con pollo asado.