Ponemos una tela fina sobre un colador. Agregamos el yogur, recogemos la tela y hacemos un nudo. Ponemos un plato por encima y lo dejamos así durante aproximadamente 4 horas para que escurra todo el agua. Ponemos en remojo las hebras de azafrán en la leche templada.
Sacamos las semillas de 4-5 cardamomos verdes de la vaina y las trituramos en un mortero hasta convertir a polvo.
Pelamos el mango y cortamos en trozos grandes. Los trituramos y colamos la pulpa en el colador para retirar la fibra. La reservamos para luego.
Después de colar bien el yogur lo batimos bien con una varilla de metal hasta conseguir una textura cremosa.
Agregamos el azúcar glas, la mezcla de leche con azafrán y el cardamomo en polvo. Mezclamos nuevamente.
Ahora agregamos poco a poco la pulpa de mango y vamos mezclando. No debemos sobrepasar la cantidad de mango para no estropear la cremosidad de la mezcla. Así que este paso hay que hacerlo con cuidado.
Presentamos la mezcla en pequeños cuencos de barros o en pequeños vasos. Los guardamos en la nevera y servimos frío como un postre.
Agregamos pistachos y almendras muy bien picadas por encima antes de servir (opcional).