Pelamos las cebollas y las cortamos en trozos grandes. También pelamos los jengibres y los troceamos en dados.
En un vaso batidor agregamos la cebolla cortada, los dientes de ajo y los trozos de jengibre. Los trituramos bien hasta conseguir una pasta homogénea y la reservamos.
En una sartén calentamos el aceite a fuego medio-alto. Cuando el aceite esté caliente agregamos la pasta.
Añadimos todas las especias en polvo y sofreímos todo junto durante unos minutos hasta que el aceite se separe de las especias.
Agregamos el tomate frito y mezclamos todo muy bien.
Continuamos sofriendo unos minutos hasta que todos los ingredientes queden bien ligados.
Apagamos el fuego y la dejamos enfriar por completo. La podemos guardar así en un recipiente durante 4-5 días en la nevera.
Para congelarla agregamos porciones de esta pasta en una cubitera grande de hielo y llevamos la cubitera al congelador.
Una vez congelado sacamos la cubitera del congelador y sacamos las porciones. Las guardamos en una bolsa con cierre zip y de nuevo al congelador.
En la cubitera grande con esta medida me ha salido unas 6 porciones.