Cortamos el mango en dados pequeños.
Vaciamos las guindillas sacando las semillas con la ayuda de una tijera y un palillo; después las cortamos en trozos, lo más finamente posible.
En un recipiente ponemos el azúcar y el vinagre. Lo llevamos a cocer a fuego medio-alto.
Cuando el azúcar se disuelva en el vinagre y empiece a hervir, bajamos el fuego y añadimos los trozos de mango y jengibre.
Dejamos cocer suavemente durante 30 minutos hasta que los trozos de mango queden con un aspecto transparente.
Añadimos las guindillas troceadas. Removemos todo con cuidado y apagamos el fuego.
Lo guardamos inmediatamente en un tarro de cristal previamente esterilizado y cerramos muy bien el tarro. Ponemos el tarro boca abajo y lo dejamos así durante 12 horas.
Una vez abierto, lo guardamos dentro de la nevera y consumirlo en 4 semanas.